Marcos Ramírez BETA
Interfaz limpia de un blog moderno con modo oscuro en un monitor de escritorio

El blog tiene cara nueva: he migrado de Jekyll a Astro

· ⏱ 3+ min lectura

Si estás leyendo esto, es que la migración salió bien. O suficientemente bien. Cuando llevas diez años publicando en el mismo sitio y de repente rehaces todo desde cero, hay una probabilidad no despreciable de que algo salga mal. Esta semana crucé los dedos más de lo habitual.

Por qué lo rehíce

El blog llevaba desde 2021 en Jekyll. Funcionaba, sin grandes complicaciones. El problema no era que estuviera roto; el problema era que había cosas que quería hacer y no podía hacer sin montar bodrios de soluciones que no me convencían del todo. Más control sobre el HTML que se genera, componentes reutilizables en los posts, cierta flexibilidad para crecer si en algún momento lo necesitaba.

Y luego estaba Ruby. Jekyll necesita un entorno de desarrollo Ruby para funcionar en local, y llevaba al menos dos años sin tenerlo montado. Directamente desplegaba en producción sin probar nada, solo por pura pereza de volver a configurar el entorno. ¿Que había un bug visible? Pues al repo, push, y a esperar que GitHub Pages lo construyera. Tan mal estaba la cosa. xD

Y el diseño. El diseño llevaba demasiado tiempo envejeciendo sin poder hacer nada al respecto, porque era el tema de otro, no el mío.

La gota que colmó el vaso fue el modo claro. Me lo habéis pedido bastante. Con lo que tenía antes no era fácil añadirlo de forma decente sin tirarse de cabeza a modificar un tema que no era mío y que no entendía del todo. Así que cuando llegué al punto de “o parcheo esto para siempre o empiezo de cero,” elegí empezar de cero.

Por qué Astro

Sin entrar en tecnicismos, que para eso ya habrá un post aparte: Astro es una plataforma para construir sitios web que te deja hacer las cosas a tu manera. Sin temas de terceros, sin que nadie haya decidido por ti cómo tiene que funcionar cada pieza. Y corre sobre Node, que tengo instalado de todas formas para cualquier otra cosa. Sin entornos de Ruby, sin gestores de gemas, sin acordarme de qué versión de Bundler tenía antes.

Tiene además capacidades que me interesan para el futuro: SSR, integración de funcionalidad más dinámica, búsqueda sin depender de servicios externos. No lo necesitaba todo para empezar. Pero saber que está ahí cuando lo necesite ya es suficiente razón.

Qué cambia

Lo más evidente: el diseño. Más limpio, hecho desde cero. El blog respeta lo que tengáis configurado en el sistema operativo: si usáis modo oscuro, lo verá en oscuro; si usáis claro, en claro. Y hay un botón en el header para cambiarlo manualmente cuando queráis, que guarda la preferencia. Sin flash al cargar.

Hay cosas más pequeñas: la barra de progreso de lectura que avanza mientras scrolleas, el índice de contenidos que sigue automáticamente la sección que estás leyendo, los posts relacionados al final de cada entrada. No son revolucionarias. Pero cuando lees un post largo se agradecen.

Las URLs no han cambiado. Era innegociable.

El currazo, para otro post

117 posts migrados, cinco scripts, más de 500 ocurrencias de sintaxis del sistema anterior que había que reemplazar en lote. No fue una tarde. Ese post viene después, con todos los detalles.

Hoy solo quería presentar el resultado. Si algo se ve raro o roto, cuéntame.


Compártelo si te ha resultado útil. ¿Tienes blog propio? ¿En qué plataforma está montado? Cuéntame. Y… hasta aquí por hoy!

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