Un café en el bar es un lujo (aunque cueste menos de 2€)
Tenemos una idea equivocada de lo que es un lujo: pensamos en relojes caros y coches deportivos, y dejamos fuera el café de cada mañana en el bar. Pero un lujo no se define por su precio, sino por si es necesario o no. Tomarte ese café fuera, cuando podrías hacértelo en casa por unos céntimos, es un lujo, igual que lo es el coche aparcado o la suscripción que no usas. En este post te propongo un cambio de chip que lo ordena todo: llamar a las cosas por su nombre. No para que dejes de darte lujos, sino para que sepas cuáles eliges y cuáles te están eligiendo a ti.