Trabaja conmigo: proyectos de desarrollo y soluciones de valor
De manera más o menos regular, me llegan peticiones de ayuda, ofertas de empleo, etc… En este post, pretendo explicar mi disponibilidad y disposición para este tipo de peticiones.
Siempre estoy interesado en
- Proyectos innovadores
- Proyectos interesantes (por implementación, por cómo solucionan un problema…)
- Proyectos donde pueda aprender
- Puestos de CTO
Normalmente estoy interesado en
- Proyectos Freelance (no presenciales) de cualquier tipo
- Hacer reviews y/o análisis remunerados de aplicaciones en el blog
A veces estoy interesado en
- Puestos como programador presencial (si se cumplen los tres puntos anteriores)
- Proyectos Freelance de cualquier tipo (hay que pagar facturas)
Si puedo, estoy interesado en
- Impartir clases particulares
Si me va todo muy bien, me sobra tiempo, y dinero, estoy interesado en
- Colaborar con ONGs o similares
- Invertir en proyectos empresariales (bien sea económicamente o trabajando)
- Echar un cable a quien necesite ayuda, ya sea enseñándole, o haciendo alguna tarea
NUNCA estoy interesado en
- Hacer ejercicios a estudiantes
- Arreglarte gratis el ordenador
- Solucionarte cualquier “papeleta” por la cara.
- Instalar software pirata
- Cualquier otro tipo de actividad ilegal, o inmoral Compártelo si te ha gusta. ¿Tienes algún proyecto interesante? Escríbeme. Y… hasta aquí por hoy!
Artículos relacionados
La diferencia real entre un tonto, un idiota y un imbécil
Toda la vida he usado tonto, idiota e imbécil como sinónimos, tres formas de decir lo mismo con distinto grado de mala leche. Hasta que vi un vídeo del psicólogo Santiago Ávila que me hizo darme cuenta de que llevo décadas insultando mal a la gente: las tres palabras describen problemas completamente distintos, y solo una de ellas habla de inteligencia. En este post cuento el origen y el significado real de cada término, con ejemplos que seguro que reconoces de tu trabajo o de tu grupo de amigos, y por qué la distinción entre no entender y no querer entender es más útil de lo que parece.
Hispanos, no latinos: quién inventó la palabra y para qué
Hoy es 12 de octubre y vuelve a pasar lo de siempre: medio mundo llamando latinos a los hispanoamericanos. Latino quiere decir del Lacio, y por esa regla España es latina y México no lo es. Desarmo uno a uno los tres argumentos que me sacan siempre para defender lo contrario: que hablan una lengua salida del latín, que la RAE recoge latinoamericano, y que hispano suena a colonia. Aquí cuento también de dónde sale la palabra de verdad, que no es de donde te han dicho, porque la pusieron en circulación un chileno y un colombiano en París en 1856 y fue Francia quien la convirtió en herramienta política para justificar a Maximiliano. Cuento también cómo Estados Unidos la metió en el censo, por qué Hollywood llamaba latin lover a un neoyorquino llamado Jacob Krantz, y qué dice exactamente la RAE, que no es lo que repite la gente que la cita. Con los enlaces para que lo compruebes tú mismo.
Mi gato me destrozó el dedo, y el culpable no fue mi gato
Llevo un tiempo sin escribir nada nuevo por aquí y la razón es que no podía teclear. Mi gato tiene ataxia cerebelosa, le llevé a revisión, y en la sala donde se les suelta a jugar entraron tres personas de golpe, dando botes y hablando alto. El gato entró en pánico, intentó esconderse, yo intenté cogerle y me mordió el dedo. Aquí cuento qué es exactamente la ataxia cerebelosa y por qué no es una sentencia, cómo fue el incidente, por qué una mordedura de gato en la mano es mucho peor de lo que parece por fuera, y cómo acabó él: con las puntas de los dos colmillos rotas y una uña arrancada. Las fotos de la herida van tapadas, que cada uno decida si las quiere ver.