Marcos Ramírez BETA

#comercio-local

Mano pagando con billetes en euros en una pequeña tienda de barrio, con el tendero detrás del mostrador

Por qué compro en el barrio y pago en efectivo siempre que puedo

Compro en el barrio y pago en efectivo a propósito, no por costumbre. Cada vez que pasas la tarjeta en una gran cadena, una parte de ese dinero se va lejos y otra parte se la queda el banco en comisiones que paga el comercio. En la tienda pequeña de la esquina, en cambio, el dinero se queda cerca, sostiene a una familia y vuelve al barrio. El efectivo, además, no deja rastro de cada cosa que compras ni alimenta el perfil que las grandes empresas hacen de ti. Aquí te cuento por qué para mí esto no es nostalgia ni manía, sino una decisión consciente sobre dónde quiero que acabe mi dinero y qué tipo de comercio quiero que siga existiendo.

08:30 7 min Marcos Ramírez Lucía
Mostrador de frutería de barrio con fruta y verdura fresca colocada en cajas de madera, junto a una carnicería tradicional al fondo

Por qué no compro fruta ni carne fresca en el supermercado

Llevo años comprando lo fresco en el barrio y no pienso volver al súper para esto. La fruta del supermercado llega con golpes, pasada o tan verde que no madura nunca. La carne no tiene ni punto de comparación con la de una carnicería de verdad, y lo mejor es que el precio es prácticamente el mismo. Aquí te cuento por qué la gran distribución maltrata lo fresco casi por diseño, qué gano yo comprando en la frutería y la carnicería de toda la vida, y por qué esto no va de nostalgia sino de comerte algo que de verdad sabe a algo. Spoiler: no es más caro, es que compras distinto.

08:30 7 min Marcos Ramírez Lucía