Marcos Ramírez BETA

#habitos

Taza de café en la barra de un bar junto a unas monedas y un platillo, con luz de mañana

Un café en el bar es un lujo (aunque cueste menos de 2€)

Tenemos una idea equivocada de lo que es un lujo: pensamos en relojes caros y coches deportivos, y dejamos fuera el café de cada mañana en el bar. Pero un lujo no se define por su precio, sino por si es necesario o no. Tomarte ese café fuera, cuando podrías hacértelo en casa por unos céntimos, es un lujo, igual que lo es el coche aparcado o la suscripción que no usas. En este post te propongo un cambio de chip que lo ordena todo: llamar a las cosas por su nombre. No para que dejes de darte lujos, sino para que sepas cuáles eliges y cuáles te están eligiendo a ti.

Diagrama de flujo de un procedimiento dibujado en una pizarra, con pasos conectados por flechas, junto a una persona pensando

La importancia de los procedimientos, en la empresa y en casa

Por defecto, a un desconocido no le abro la puerta sin más ni le doy datos por teléfono porque me los pida. Primero verifico, y según lo que descubra, actúo. Suena exagerado, pero detrás hay algo simple y potente: un procedimiento, una forma fija de comprobar antes de reaccionar, que no cambia según el día ni según lo nervioso que esté. Y aquí viene lo interesante: todo lo que tiene un procedimiento claro, detallado y siempre igual se puede automatizar. Las recetas de cocina son procedimientos. Las empresas que funcionan van sobre procedimientos. Y tu vida personal mejora una barbaridad cuando dejas de improvisar las decisiones importantes y las conviertes en reglas. Te cuento por qué los procedimientos son una de las herramientas más infravaloradas que existen.