Marcos Ramírez BETA
Una balanza con monedas creciendo en un lado y una deuda menguando en el otro sobre una mesa de trabajo

Ganar más para salir de deudas antes: la palanca olvidada

· ⏱ 8+ min lectura

Cuando alguien está endeudado, el consejo siempre es el mismo: aprieta. Recorta. Quita el café, cancela suscripciones, deja de salir. Gasta menos.

Y está bien. Pero es solo la mitad de la historia, y encima la mitad más limitada.

Porque el dinero extra con el que liquidas una deuda tiene dos fuentes, no una: gastar menos y ganar más. Casi todo el mundo se obsesiona con la primera y se olvida de la segunda. Y la segunda es, con diferencia, la más potente.

Este post forma parte de la serie Verano financiero, donde tienes el índice completo con todas las entregas y sus fechas.

⚠️ Aviso legal: no soy asesor financiero ni un profesional acreditado. Todo lo que cuento aquí es mi experiencia y mi opinión personal, con fines informativos y educativos. No es asesoramiento financiero, fiscal ni de inversión. Antes de tomar decisiones con tu dinero, consulta a un profesional cualificado que analice tu caso concreto. Las decisiones que tomes son responsabilidad tuya.

Recortar tiene suelo; ganar no tiene techo

Esto es pura aritmética, y es lo que casi nadie te dice.

Cuando recortas gastos, tienes un límite duro: no puedes gastar menos de lo que cuesta vivir. Por mucho que aprietes, hay un suelo (comida, techo, suministros) por debajo del cual no bajas. Como mucho, recortar te da un margen finito, y cuanto más recortas, más duele cada euro siguiente.

Ganar más no tiene ese suelo. No hay un tope legal a lo que puedes ingresar. Empiezas con 50 euros más al mes, luego 200, luego quién sabe. La palanca de los ingresos se abre hacia arriba sin pared.

Hazte la cuenta con un ejemplo tonto. Tienes una deuda y consigues meterle 150 euros extra cada mes. Da exactamente igual si esos 150 salen de recortar gastos o de un ingreso nuevo: liquidan la misma deuda a la misma velocidad. Pero llega un momento en que ya no puedes recortar 150 más sin vivir como un ermitaño, mientras que sí puedes ganar 150 más, o 300, sin tocar tu calidad de vida. Por eso, pasado cierto punto, la única palanca que te queda abierta es la de arriba.

El bloqueo: “primero salgo de deudas, luego ya veré”

Aquí está el error mental que frena a tanta gente. Existe la idea de que las cosas van en orden estricto: primero apagas el incendio de la deuda, y solo cuando estás limpio te pones a pensar en ganar más.

Es mentira, y además es contraproducente.

No hay ninguna razón para esperar. Ganar más estando en deuda no solo se puede, es justo cuando más rentable resulta, porque cada euro nuevo que entra puede ir íntegro a la deuda que más rápido crece. Lo conté en cómo salir de deudas rápido: el motor de la bola de nieve y de la avalancha es el dinero extra. Y subir los ingresos es la forma más directa de echarle gasolina a ese motor.

Esperar a estar “limpio” para empezar a generar más es perder meses, a veces años, en los que ese dinero podría estar acelerando tu salida. La deuda no se cura antes por sufrir más. Se cura antes por meterle más dinero, venga de donde venga.

Ojo: ganar más no es endeudarte más

Antes de seguir, una aclaración importante, porque esto se malinterpreta rápido.

Ganar más no significa pedir un préstamo para “montar algo” y a ver si sale. Eso es justo lo contrario de lo que defiendo, y cae de lleno en la deuda mala de la que hablé en no te endeudes.

La excepción es la deuda buena de verdad: una formación concreta que sube tu sueldo de forma medible, o una herramienta que te hace ganar dinero desde el primer mes. Si después de pagar todos los intereses sigues ganando, era buena. Si no, te han vendido una moto con cuotas. La regla no cambia por estar buscando ingresos.

Lo que propongo es generar más sin arriesgar lo que ya tienes: con tu tiempo, con una habilidad que ya posees, con algo que ya está parado en tu casa. Sumar, no apostar.

Cómo empezar sin dejar tu trabajo ni jugarte nada

La forma sensata de subir ingresos cuando estás en deuda es la de menor riesgo: añadir una segunda entrada pequeña al lado de tu nómina, no sustituir nada.

  • Vende una habilidad que ya tienes. Sabes escribir, diseñar, programar, traducir, montar muebles, dar clases de algo. Hay quien paga por ello. Empieza por encargos sueltos en tu tiempo libre.
  • Sube tu propio sueldo. A veces la fuente de ingresos más rentable es pelear una subida o cambiar a un puesto mejor pagado. No requiere montar nada nuevo, solo mover lo que ya haces.
  • Vende lo que tienes parado. Ese armario lleno de cosas que no usas es dinero quieto. Una ronda de venta de segunda mano puede darte el primer empujón directo a la deuda.
  • Monetiza un excedente. Una habitación, un trastero, una plaza de garaje vacía. Algo que ya posees y que puede generar sin que tú hagas casi nada.

Ninguna de estas te va a cambiar la vida el primer mes, y no pasa nada. Solo necesitas que una funcione para empezar a meterle más dinero a la deuda del que te daba solo recortar.

Si quieres profundizar en los tipos de fuentes de ingresos y cómo construirlas en serio, le dedico un post entero más adelante en la serie: múltiples fuentes de ingresos. Aquí lo que me importa es que rompas el bloqueo y empieces ya.

El primer euro lo cambia todo

Hay algo que pasa el día que entra el primer euro de una fuente que no es tu nómina, y no es económico. Es mental.

Descubres que se puede. Que no estás atrapado en una única manera de ganar dinero, esperando a que tu jefe decida. Y cuando estás en deuda, esa sensación vale oro, porque la deuda te hace sentir sin opciones, a merced de lo que entra y de lo que el banco se lleva.

Ese primer ingreso extra, por pequeño que sea, te devuelve algo de control. Y el control es justo lo que necesitas para no rendirte a mitad del plan de salida.

Ataca por los dos lados

Así que la idea de fondo de todo esto es sencilla: para salir de deudas no elijas entre gastar menos o ganar más. Haz las dos cosas a la vez.

Recortar lo que se va sin darte placer, y al mismo tiempo abrir una entrada nueva por pequeña que sea. Por un lado cierras el grifo de las fugas, por el otro ensanchas el caudal que entra. Las dos corrientes acaban en el mismo sitio: la deuda, que cae mucho más rápido cuando la aprietas desde arriba y desde abajo.

Y una vez que tienes claro de dónde sacas el dinero extra, toca decidir adónde va cada euro con orden. De eso va el siguiente post: la regla 50/30/20 y el fondo de emergencia, el sistema para repartir tu sueldo sin que se te escape entre los dedos.

Preguntas frecuentes

¿Tiene sentido intentar ganar más si todavía estoy endeudado?

Sí, y es de lo más rentable que puedes hacer. Cada euro nuevo que entra puede ir íntegro a la deuda que más rápido crece, acelerando los métodos de bola de nieve o avalancha. Esperar a estar “limpio” para empezar a generar más solo alarga el tiempo que tardas en salir. No hay que elegir entre pagar deudas y subir ingresos: se hacen a la vez.

¿No es contradictorio gastar energía en ganar más mientras debo dinero?

No. Recortar gastos tiene un suelo (no puedes vivir con menos de lo que cuesta vivir), pero los ingresos no tienen techo. Pasado cierto punto, la única palanca que te queda abierta para meterle más dinero a la deuda es ganar más. Por eso conviene empezar pronto, no al final.

¿Ganar más significa montar un negocio o pedir un préstamo?

No. Eso sería arriesgar lo que no tienes, y endeudarte para “montar algo” es deuda mala. La idea es sumar sin riesgo: vender una habilidad en tu tiempo libre, pelear una subida de sueldo, vender lo que tienes parado o monetizar un excedente. Solo es deuda buena si una formación o herramienta concreta sube tus ingresos más de lo que cuesta.

¿Cuánto puedo esperar ganar al principio?

Poco, casi siempre, y no importa. El primer ingreso extra rara vez cambia las cuentas de un mes, pero rompe el bloqueo mental de creer que solo puedes ganar de una forma. Ese cambio de mentalidad, más el dinero que vaya creciendo, es lo que de verdad acelera tu salida de deudas con el tiempo.

Fuentes

Compártelo si te ha resultado útil, sobre todo con alguien que esté apretándose el cinturón sin pensar en la otra palanca.

¿Alguna vez sacaste un ingreso extra estando en deuda? ¿De dónde salió? Cuéntame.

Y… a salir por arriba y por abajo a la vez.

Artículos relacionados

Lista de deudas tachadas una a una en un cuaderno junto a una calculadora y monedas apiladas

Cómo salir de deudas rápido: bola de nieve vs avalancha

Si ya estás dentro del agujero, la pregunta deja de ser cómo evitar la deuda y pasa a ser cómo salir de ella cuanto antes. Hay dos métodos clásicos y probados: la bola de nieve (empiezas por la deuda más pequeña para coger impulso psicológico) y la avalancha (empiezas por la del interés más alto para pagar menos en total). Te explico cómo funciona cada uno, cuál es matemáticamente mejor, cuál aguanta mejor en la vida real, y cómo montar tu plan paso a paso. Y si la deuda es abusiva o impagable, las salidas legales que casi nadie te cuenta: la ley Azcárate contra la usura y la Ley de Segunda Oportunidad.

Hoja de ruta dibujada con monedas e iconos de ahorro e inversión sobre una mesa de trabajo iluminada

Verano financiero: tu plan de finanzas personales en 17 sábados

Este verano me lanzo a algo distinto: una serie completa de finanzas personales para gente normal, un post cada sábado por la tarde, de junio a octubre. Sin humo, sin gurús y sin prometer hacerte rico mientras duermes. Empezamos por no endeudarte y terminamos invirtiendo y declarándolo bien, pasando por el reparto del sueldo, las fugas de dinero, la psicología del gasto y hasta la portabilidad bancaria que casi nadie conoce. Este post es el índice y el calendario: aquí tienes los 17 temas con sus fechas para que no te pierdas ninguno. El hilo que lo cose todo es la mentalidad frugal: no privarte, sino gastar con intención para comprar lo único que importa, libertad.

✏️ 21 jun 2026 18:30 7 min Marcos Ramírez Lucía
Tijeras cortando una tarjeta de crédito sobre una mesa con facturas y un calendario de pagos

No te endeudes nunca: la deuda mala que te roba años de vida

La deuda mala es el agujero por el que se escapa tu dinero antes de que llegues a verlo. Te explico la diferencia entre deuda buena y deuda mala, por qué pedir un préstamo para pagar otro es el principio del fin, y por qué eso de financiar vacaciones o el último móvil sale carísimo. Incluye la regla que uso para frenar casi cualquier capricho: si no puedes comprar dos, no puedes comprar ninguno. Y la pregunta incómoda que casi nadie se hace: ¿de verdad necesitas coche?

✏️ 21 jun 2026 18:30 8 min Marcos Ramírez Lucía