Marcos Ramírez BETA
Lista de deudas tachadas una a una en un cuaderno junto a una calculadora y monedas apiladas

Cómo salir de deudas rápido: bola de nieve vs avalancha

· ⏱ 8+ min lectura

Este post forma parte de la serie Verano financiero, donde tienes el índice completo con todas las entregas y sus fechas.

⚠️ Aviso legal: no soy asesor financiero ni un profesional acreditado. Todo lo que cuento aquí es mi experiencia y mi opinión personal, con fines informativos y educativos. No es asesoramiento financiero, fiscal ni de inversión. Antes de tomar decisiones con tu dinero, consulta a un profesional cualificado que analice tu caso concreto. Las decisiones que tomes son responsabilidad tuya.

Cuando ya estás dentro del agujero

En el primer post de la serie, no te endeudes, hablábamos de no caer. Pero seamos realistas: mucha gente ya está dentro. Y al que ya está dentro no le sirve el sermón, le sirve una escalera.

Así que vamos a lo práctico. Si tienes varias deudas a la vez (una tarjeta, un préstamo del coche, el dichoso “compra ahora y paga después”), la pregunta es por cuál empezar. Y no, no da igual. Hay dos métodos que llevan décadas funcionando, y elegir bien puede ahorrarte dinero, tiempo, o las ganas de rendirte a mitad de camino.

Se llaman bola de nieve y avalancha. Vamos con los dos.

Antes de elegir método: las reglas que valen para los dos

Da igual qué estrategia elijas, esto va siempre por delante:

  • Paga el mínimo de TODAS las deudas cada mes. Sin excepción. Saltarte un mínimo dispara intereses y comisiones y te mete en listas de morosos. El método solo decide a cuál le metes el dinero extra.
  • Reúne todo el dinero extra que puedas. Cada euro que recortes del gasto o que entre de más va íntegro a la deuda elegida. Aquí es donde el resto de la serie (presupuesto, recorte de gastos) te da munición.
  • Deja de generar deuda nueva. No tiene sentido achicar agua mientras sigues haciendo agujeros en el barco. Guarda la tarjeta en un cajón si hace falta.

Con eso claro, la única decisión es: ¿a qué deuda le tiro primero el dinero extra? Ahí se separan los dos caminos.

Método de la bola de nieve: impulso psicológico

La bola de nieve ordena tus deudas de la más pequeña a la más grande, sin mirar el interés.

  1. Listas todas tus deudas por importe, de menor a mayor.
  2. Pagas el mínimo de todas.
  3. Todo el dinero extra va a la más pequeña, hasta liquidarla.
  4. Cuando esa cae, sumas lo que pagabas en ella al ataque de la siguiente más pequeña.
  5. Y así, la “bola” se va haciendo más grande a medida que avanza.

¿La gracia? La motivación. Liquidar una deuda entera, por pequeña que sea, da un subidón real. Tachas una línea, ves la lista encoger, y eso te engancha a seguir. Para mucha gente que ha intentado salir de deudas mil veces y ha tirado la toalla, ese impulso psicológico es lo que marca la diferencia entre cumplir el plan o abandonarlo en el segundo mes.

El coste: como no priorizas el interés, puede que pagues algo más en intereses totales que con el otro método.

Método de la avalancha: el que ahorra más dinero

La avalancha ordena tus deudas de mayor a menor interés, sin mirar el importe.

  1. Listas todas tus deudas por tipo de interés, de mayor a menor.
  2. Pagas el mínimo de todas.
  3. Todo el dinero extra va a la del interés más alto, hasta liquidarla.
  4. Cuando cae, atacas la del siguiente interés más alto.
  5. Repites hasta el final.

¿La gracia? Es matemáticamente la más barata. Atacar primero el interés más alto significa que cortas antes la deuda que más rápido crece, así que pagas menos intereses en total y, normalmente, terminas antes. Es la opción que elegiría una hoja de cálculo sin sentimientos.

El coste: si tu deuda con el interés más alto es además la más grande, puedes pasar meses sin liquidar nada del todo. Y esa falta de “victorias” hace que mucha gente se desinfle.

¿Cuál es mejor? La respuesta honesta

La avalancha gana en dinero. La bola de nieve gana en constancia. Y aquí está la trampa que casi nadie dice en voz alta:

El mejor método es el que de verdad vas a cumplir hasta el final.

Un plan matemáticamente perfecto que abandonas en marzo vale menos que un plan “subóptimo” que terminas. Si eres de números fríos y te motiva ver bajar los intereses, ve de avalancha. Si has fracasado otras veces y necesitas victorias rápidas para no rendirte, ve de bola de nieve sin complejos: lo que pierdas en intereses lo ganas en llegar a meta.

Hay incluso un punto medio razonable: si tienes una deuda con un interés desorbitado (una revolving del tipo que avisaba el Banco de España), atácala primero sí o sí, aunque sigas la bola de nieve para el resto. Lo carísimo no espera.

Hay dos situaciones en las que los métodos de arriba no bastan, y conviene que sepas que existen salidas legales.

La primera es cuando el interés es directamente abusivo. En España tenemos una ley con más de un siglo de antigüedad, la Ley de Represión de la Usura de 1908, conocida como ley Azcárate por el político que la impulsó, Gumersindo de Azcárate. Esa ley declara nulos los contratos con un interés “notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado”. Traducido: si una tarjeta revolving o un crédito te está clavando un interés desorbitado, un juez puede declararlo nulo, y eso no solo elimina ese interés, sino que puede obligar a la entidad a devolverte lo que pagaste de más.

La segunda es cuando la deuda es sencillamente impagable. Para eso existe la Ley de Segunda Oportunidad, un mecanismo pensado para particulares y autónomos que no pueden hacer frente a sus deudas. Al acogerte, se paralizan los intereses y, cumpliendo los requisitos, puedes llegar a exonerar buena parte (o la totalidad) de la deuda. No es magia ni es gratis, tiene condiciones y un proceso, pero es una puerta de salida real para quien está ahogado.

En ambos casos conviene asesorarse con profesionales. Hay despachos centrados precisamente en esto, en pelear contra los intereses abusivos y en tramitar la Ley de Segunda Oportunidad, como Preico Jurídicos. Antes de dar por perdida una deuda que te asfixia, merece la pena consultar si tu caso encaja en alguna de estas dos vías.

Tu plan en cinco pasos

Para que esto no se quede en teoría, monta tu plan hoy:

  1. Saca todas tus deudas a una hoja. Importe pendiente, cuota mínima y tipo de interés de cada una. Sin maquillaje.
  2. Elige método: bola de nieve (ordena por importe) o avalancha (ordena por interés).
  3. Calcula tu dinero extra. ¿Cuánto puedes meter de más cada mes después de los mínimos? Ese número es tu velocidad de salida.
  4. Ataca la primera de la lista con todo el extra, mínimos en el resto.
  5. Repite y celebra cada caída. Cuando una deuda muere, su dinero se suma a la siguiente. La bola crece sola.

Ese dinero extra del paso 3 no aparece por arte de magia, y tiene dos fuentes: gastar menos y ganar más. La segunda es la más potente, porque recortar tiene un suelo (no puedes bajar de cero) pero los ingresos no tienen techo. De hecho, la forma más rápida de salir del agujero suele ser subir lo que entra, y se puede empezar ya, estando en deuda. Te lo cuento en el siguiente post: cómo ganar más mientras pagas deudas. Porque salir de deudas y no volver a entrar son dos caras de lo mismo.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor la bola de nieve o la avalancha?

Depende de ti. La avalancha (empezar por el interés más alto) ahorra más dinero y suele terminar antes. La bola de nieve (empezar por la deuda más pequeña) motiva más porque liquidas deudas enteras rápido. El mejor método es el que vas a cumplir hasta el final, no el que mejor queda en una hoja de cálculo.

¿Tengo que pagar el mínimo de todas las deudas?

Sí, siempre. Saltarte un pago mínimo dispara intereses y comisiones y puede meterte en ficheros de morosos. Ambos métodos consisten en pagar el mínimo de todas las deudas y dedicar todo el dinero extra a una sola cada vez.

¿Y si tengo una tarjeta con un interés altísimo?

Atácala primero, aunque sigas la bola de nieve para el resto. Las tarjetas revolving y créditos con interés desorbitado crecen tan rápido que liquidarlas cuanto antes casi siempre es la mejor decisión, sin importar su importe.

¿Puedo invertir mientras tengo deudas?

Por norma general, no compensa. Si una deuda te cobra más interés del que esperas ganar invirtiendo, pagar esa deuda es la mejor inversión posible y sin riesgo. Primero liquida la deuda cara, después empieza a invertir.

Fuentes

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¿Has salido alguna vez de un buen agujero de deudas? ¿Bola de nieve o avalancha? Cuéntame.

Y… una línea tachada cada vez.

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