¿Va a estallar la burbuja de la Inteligencia Artificial?
Cada pocas semanas una gran tecnológica anuncia una cifra de inversión en Inteligencia Artificial que hace tres años habría sonado a broma, la acción sube en bolsa, y a las pocas horas alguien pregunta en voz alta si esto no será la próxima puntocom. La pregunta se ha repetido tantas veces que ya cansa. Pero esta vez las cifras son tan bestias que merece la pena pararse a mirarlas con calma, en lugar de repetir el titular sin más.
Cuánto dinero se está jugando en esto
Empecemos por lo que sí es un hecho, no una opinión. Los cinco grandes proveedores de infraestructura tecnológica de Estados Unidos (Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Oracle) han comprometido entre 660.000 y 725.000 millones de dólares en gasto de capital para 2026. Es casi el doble de lo que gastaron en 2025.
El desglose por empresa da una idea de la magnitud: Amazon prevé unos 200.000 millones de dólares, Alphabet entre 175.000 y 185.000 millones, Meta entre 115.000 y 135.000 millones, y Microsoft ronda los 120.000 millones. La inmensa mayoría de ese dinero va a parar a lo mismo: chips, servidores y centros de datos para entrenar y ejecutar modelos de Inteligencia Artificial.
Quien más se está beneficiando de esa fiebre compradora es Nvidia. Su división de centros de datos facturó 75.200 millones de dólares en un solo trimestre fiscal, un 92% más que un año antes. Ese número, por sí solo, explica por qué media industria tecnológica gira alrededor de una sola empresa de chips.
El bucle que empieza a preocupar a los analistas
Aquí es donde el asunto se pone interesante de verdad. Una parte importante de ese dinero no se mueve de forma lineal, de un inversor a una empresa, sino en círculo. Nvidia invierte en OpenAI. OpenAI se compromete a gastar cientos de miles de millones en capacidad de computación con proveedores como Oracle. Oracle usa ese compromiso para comprar más GPUs a Nvidia. Y así vuelve a empezar.
Microsoft encaja en el mismo patrón: dio a OpenAI financiación y créditos de nube, OpenAI genera más tráfico en Azure, Microsoft necesita más infraestructura para sostenerlo, y compra más chips de Nvidia. Los analistas ya han puesto nombre a esto: acuerdos circulares, y calculan que superan los 800.000 millones de dólares en conjunto.
El problema de fondo no es que estos acuerdos sean ilegales ni que estén ocultos, todos se anuncian en rueda de prensa. El problema es que el mismo dinero se contabiliza como ingreso o como cartera de pedidos en varias empresas a la vez, y eso infla las cifras de todos los implicados por igual. Si la demanda real de Inteligencia Artificial no llega a justificar tanta infraestructura, las pérdidas se amplifican en cadena, no en un único punto.
Quién avisa del riesgo, y con qué autoridad
OpenAI es la propia empresa que más se beneficia de este ciclo, así que su opinión pesa. Sam Altman, su CEO, ha reconocido abiertamente que la Inteligencia Artificial generativa podría estar en una burbuja, mientras al mismo tiempo firma compromisos de gasto por cientos de miles de millones en infraestructura. Su frase resume bien la contradicción: “cuando surgen burbujas, la gente inteligente suele entusiasmarse demasiado”.
Del lado de los que apuestan dinero real contra esa euforia está Michael Burry, el inversor que se hizo famoso por predecir la crisis de las hipotecas subprime en 2008. A cierre del tercer trimestre de 2025, había construido posiciones bajistas por más de 1.000 millones de dólares contra Nvidia y Palantir, y en 2026 ha ampliado esas apuestas contra Oracle y contra el índice Nasdaq 100. Según sus propias cuentas, en mayo de 2026 cerca del 80% de su cartera estaba puesta en opciones de venta sobre Nvidia y Palantir.
No hace falta compartir el diagnóstico de Burry para reconocer la señal: cuando el inversor que anticipó la última gran crisis financiera pone la mayor parte de su dinero a apostar contra los líderes de un sector, alguien está viendo un riesgo que el mercado, de momento, sigue ignorando.
¿Es esto lo mismo que la burbuja puntocom?
La comparación es inevitable, pero no es del todo exacta. En la burbuja de las puntocom de finales de los 90, muchas empresas cotizaban a precios altísimos sin ingresos reales detrás, solo con una promesa de negocio futuro. Aquí la situación es distinta: Nvidia, Microsoft o Amazon generan beneficios reales y crecientes, no son startups sin modelo de negocio.
Lo que sí se parece es la concentración. En 2026 buena parte de las ganancias del mercado tecnológico dependen de un puñado limitado de empresas apostadas por la misma tecnología, y eso no refleja una expansión económica amplia, sino una apuesta muy concentrada. Además, hay una grieta que empieza a notarse: muchas compañías están comprando GPUs y construyendo centros de datos sin una estrategia clara de para qué los van a usar, lo que deja hardware carísimo funcionando muy por debajo de su capacidad, con costes fijos que ningún ingreso actual justifica todavía.
Mi lectura de todo esto
Nada de esto significa que la Inteligencia Artificial en sí misma sea una moda pasajera, ni muchísimo menos. Lo que está en duda no es la utilidad de la tecnología, que ya se nota en productividad real en muchos sectores, sino el ritmo y la forma en la que se está financiando su infraestructura. Son dos preguntas distintas, y conviene no mezclarlas.
Si trabajas asesorando o dirigiendo un negocio que se plantea invertir en Inteligencia Artificial, la lección práctica de todo esto es sencilla: no hace falta comprar la infraestructura más cara del mercado para sacarle partido, hace falta elegir bien en qué proceso concreto la vas a aplicar. Esa es justo la parte donde más dinero se pierde ahora mismo, comprando capacidad sin saber para qué. Escríbeme si quieres que revisemos juntos qué tiene sentido implementar en tu caso concreto, sin comprar más de lo que necesitas.
Los que estamos fuera del consejo de administración de estas empresas solo podemos hacer una cosa razonable: seguir usando las herramientas que de verdad nos funcionan, y no confundir el ruido bursátil con la utilidad real del día a día.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto van a gastar las grandes tecnológicas en Inteligencia Artificial en 2026?
Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Oracle han comprometido de forma conjunta entre 660.000 y 725.000 millones de dólares en gasto de capital para 2026, casi el doble que en 2025, dedicado sobre todo a chips y centros de datos.
¿Qué son los acuerdos circulares en la industria de la Inteligencia Artificial?
Son acuerdos en los que el dinero, los chips y los créditos de nube circulan entre un grupo reducido de empresas (Nvidia, OpenAI, Microsoft, Oracle, entre otras), de forma que el mismo gasto se contabiliza como ingreso o cartera de pedidos en varias compañías a la vez. Los analistas calculan que superan los 800.000 millones de dólares en conjunto.
¿Contra qué empresas ha apostado Michael Burry?
Michael Burry ha construido posiciones bajistas por más de 1.000 millones de dólares contra Nvidia y Palantir, y en 2026 ha ampliado sus apuestas contra Oracle y contra el índice Nasdaq 100, alegando que la Inteligencia Artificial está en una burbuja.
¿Es la burbuja de la Inteligencia Artificial igual que la de las puntocom?
No del todo. A diferencia de las puntocom, empresas como Nvidia, Microsoft o Amazon generan beneficios reales y crecientes. Lo que sí se repite es la concentración extrema de ganancias en pocas empresas y la compra de infraestructura sin una estrategia de uso clara.
Fuentes
- Futurum Group: AI Capex 2026, The $690B Infrastructure Sprint
- Tom’s Hardware: Big tech’s capex spending to hit $725 billion in 2026
- DataCenterDynamics: Sam Altman sugiere que la Inteligencia Artificial es una burbuja
- Xataka: El mayor miedo de OpenAI no es que la burbuja estalle, es que lo haga antes de tiempo
- TradingKey: Michael Burry aumenta sus posiciones cortas en Nvidia y Micron
- Bloomberg: AI Circular Deals, How Microsoft, OpenAI and Nvidia Keep Paying Each Other
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