Mi gato me destrozó el dedo, y el culpable no fue mi gato
Llevo un tiempo sin escribir nada nuevo por aquí y la razón es que no podía teclear. Mi gato tiene ataxia cerebelosa, le llevé a revisión, y en la sala donde se les suelta a jugar entraron tres personas de golpe, dando botes y hablando alto. El gato entró en pánico, intentó esconderse, yo intenté cogerle y me mordió el dedo. Aquí cuento qué es exactamente la ataxia cerebelosa y por qué no es una sentencia, cómo fue el incidente, por qué una mordedura de gato en la mano es mucho peor de lo que parece por fuera, y cómo acabó él: con las puntas de los dos colmillos rotas y una uña arrancada. Las fotos de la herida van tapadas, que cada uno decida si las quiere ver.