Marcos Ramírez BETA
Mando de consola de nueva generación junto a capturas de videojuegos comparadas, sin diferencia clara entre generaciones

La mentira de los juegos nextgen: por qué ya no sorprenden

· ⏱ 7+ min lectura

¿A ti te sorprende algún juego últimamente?

Voy a decir en alto lo que muchos pensamos y casi nadie dice: los juegos de hoy ya no sorprenden. Y no es nostalgia de abuelo cebolleta, es algo medible.

Acuérdate de cuando salía una consola nueva. Veías el tráiler de un juego hecho para la PlayStation de turno y se te caía la baba: el salto de la PS3 a la PS4 era de los que decías “vale, esto es otra cosa, me gasto la pasta y voy a notar la diferencia”. Había un antes y un después visual, tangible, que justificaba el dinero.

Pues bien: hace ya años de la PS5 y de los Xbox de nueva generación, han salido un montón de tarjetas gráficas nuevas, y dime tú cuál es ese juego que te ha hecho decir “esto está hecho para lo de hoy, esto no movía la generación anterior”. A que no te sale ninguno. Ahí está el problema.

El salto generacional se ha desinflado

Antes, cada generación traía un salto evidente: más polígonos, mundos más grandes, físicas que antes eran imposibles. Lo veías sin ser experto. Hoy, pones un juego nuevo al lado de uno de hace seis años y, salvo que te fijes con lupa, te cuesta distinguirlos. Algún reflejo más, sombras más finas, y poco más.

¿Significa que la tecnología no ha avanzado? No, ha avanzado. Lo que pasa es que hemos llegado a un punto de rendimientos decrecientes: cada salto cuesta muchísimo más y se nota muchísimo menos. Pasar de “feo” a “bonito” impresiona; pasar de “muy bonito” a “muy bonito con mejores reflejos” no le quita el hipo a nadie. La gráfica te cuesta el doble para darte un 10% que tu ojo casi ni pilla.

Y mientras tanto, el marketing sigue vendiéndote “nextgen” como si fuera la revolución de tu vida. De ahí lo de la “mentira”: no es que mientan con los datos, es que la promesa emocional del salto ya no se cumple. Te venden generación nueva y te dan, en la práctica, lo mismo un poco más pulido.

Qué hay detrás de este estancamiento

En mi opinión, aquí se juntan varias cosas, y ninguna es un villano de película, son más bien la consecuencia lógica de cómo está montada la industria:

  • Los juegos son multigeneración. Casi todo sale a la vez para la consola nueva y la vieja, porque dejar fuera a millones de usuarios es tirar dinero. ¿Resultado? El juego se diseña para que funcione también en el hardware antiguo, así que no exprime el nuevo. La generación nueva queda lastrada por la vieja.
  • Desarrollar cuesta una barbaridad. Un juego puntero hoy lleva años y presupuestos de película. Arriesgarse a algo que solo funcione en lo último de lo último es un suicidio comercial. Mejor ir a lo seguro.
  • El listón visual ya está altísimo. Cuando partes de algo que ya se ve de maravilla, mejorarlo de forma que se note de un vistazo es carísimo y poco rentable.
  • El foco se ha movido. Más que en gráficos, la batalla está en otras cosas: servicios, mundos abiertos infinitos, monetización, que el juego te enganche meses. El “wow” visual ha dejado de ser la prioridad.

No es que nadie quiera sorprenderte. Es que, con estos incentivos, sorprender visualmente ya no sale a cuenta.

El agujero del que va a costar salir

Y aquí está lo que me preocupa de verdad, más allá de los gráficos. Cuando la novedad deja de venir por el salto técnico, la industria busca el “enganche” por otros lados: pases de batalla, microtransacciones, juegos diseñados para que no los sueltes nunca, lanzamientos a medio hacer que se “arreglan” con parches meses después. El esfuerzo se va a retenerte y a sacarte dinero, no a dejarte con la boca abierta.

Es un agujero del que va a costar salir, porque mientras la cuenta de resultados salga, ¿para qué cambiar? Y nosotros, de paso, nos hemos acostumbrado. Tragamos lanzamientos rotos, “nextgen” que no lo es y el mismo juego con otro número, y apenas protestamos. Cuanto menos exigimos, menos nos dan.

Ojo, que sigue habiendo juegos buenísimos, no me malinterpretes. Pero lo buenos que son casi nunca tiene que ver con que sean “nueva generación”. Tiene que ver con que están bien hechos, que es otra cosa muy distinta y que, curiosamente, no necesita la gráfica más cara del mercado.

Lo que me llevo de todo esto

Que no te vendan la moto. El “nextgen” como salto que justifica gastarte una fortuna lleva tiempo siendo más eslogan que realidad. La tecnología ha llegado a un punto donde mejorar se nota poco y cuesta mucho, y la industria ha movido el foco de impresionarte a retenerte.

Mi consejo, de gamer a gamer: deja de comprar por la promesa de “lo último” y compra por si el juego es bueno, punto. Y si tu equipo o tu consola de hace unos años todavía mueve lo que quieres jugar, no tengas prisa por cambiar. Probablemente no vas a notar esa diferencia que te están vendiendo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué los juegos nextgen ya no parecen tan distintos?

Porque hemos llegado a un punto de rendimientos decrecientes: cada salto técnico cuesta mucho más y se nota mucho menos a simple vista. Además, la mayoría de juegos salen a la vez para la consola nueva y la vieja, así que se diseñan para funcionar también en el hardware antiguo y no exprimen el nuevo. El resultado es que un juego actual y uno de hace años se parecen mucho.

¿Significa que la tecnología no ha avanzado?

No, sí ha avanzado, pero la mejora visual es cada vez menos perceptible. Pasar de gráficos feos a bonitos impresionaba; pasar de muy bonitos a muy bonitos con mejores reflejos apenas se nota, aunque cueste mucho más potencia. El avance existe, pero ya no se traduce en ese salto generacional evidente que justificaba el gasto.

¿Por qué los juegos salen para la consola nueva y la vieja a la vez?

Porque dejar fuera a los millones de usuarios que aún tienen la consola anterior sería renunciar a muchísimas ventas. Al desarrollar para ambas, el juego tiene que funcionar también en el hardware antiguo, lo que limita cuánto puede aprovechar el nuevo. Es una decisión comercial lógica, pero lastra el salto generacional.

¿Merece la pena cambiar de consola o gráfica para los juegos nextgen?

Depende de lo que juegues, pero en general conviene no comprar por la promesa de “lo último”, sino por si los juegos que te interesan lo necesitan de verdad. Si tu equipo o consola de hace unos años todavía mueve bien lo que quieres jugar, probablemente no notarás la diferencia que te venden, y puedes esperar sin perderte gran cosa.

Fuentes

Compártelo si te ha resultado útil, sobre todo con quien esté a punto de gastarse una fortuna por “notar el salto”.

¿Tú notas diferencia entre generaciones, o también tienes la sensación de que todo se ha estancado? Cuéntame.

Y… yo, mientras el juego sea bueno, lo demás me importa cada vez menos.

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